La iglesia de Santa María Magdalena de Villarta de los Montes es una interesante y poco conocida iglesia localizada en el extremo noreste de la provincia de Badajoz, en la comarca de La Siberia extremeña. Las grietas aparecidas en sus muros, originadas por problemas de cimentación, dieron lugar a las obras de restauración y recalce de sus muros, promovidas por la Consejería de Educación y Cultura del Gobierno de Extremadura.

Los trabajos arqueológicos en relación con la obra, a cargo de la empresa Baraka Arqueólogos, consistieron en el estudio previo de valoración patrimonial del inmueble en base a la realización de varios sondeos arqueológicos y el seguimiento de las grietas aparecidas en sus muros.

Villarta de los Montes es una población de origen medieval. Ya existía en el siglo XIII. El territorio donde se sitúa perteneció a la cora de al-Belath. Aunque la toma de Toledo por Alfonso VI en 1085 supone también la de la cora, debido a su situación apartada, no será hasta algunos años más tarde cuando el control de la zona sea efectivo. La iglesia de la Magdalena es un edificio con origen medieval, de una sola nave y fábrica de mampostería que ha sufrido abundantes reformas a lo largo de su historia. Oculta tras fábricas contemporáneas existe una entrada rematada por un arco conopial que según García y Amores podría pertenecer al gótico final toledano.

La intervención arqueológica llevada a cabo por Baraka Arqueólogos tenía como objetivo principal la comprobación de las cimentaciones y los posibles restos arqueológicos relacionados con el templo. Un segundo objetivo era el del esclarecimiento del origen y datación del edificio. Finalmente se realizaron cuatro sondeos arqueológicos que, aunque no consiguieron esclarecer totalmente, debido a las limitaciones de los trabajos, la cuestión del origen de la iglesia, sí que constataron la existencia de enterramientos humanos depositados en fosas simples excavadas en el nivel geológico a los pies de la nave de la iglesia. También se pudo comprobar que el terreno natural desciende notablemente de suroeste a noreste y con ello sus cimentaciones, lo que explica la profundidad de la cimentación del ábside, donde además se ha podido comprobar de la existencia de la tarima o plataforma de un altar mayor previo y en relación con las primeras fases del templo original.

En resumen, no se pudieron documentar restos previos a la construcción de la iglesia pero sí los relacionados con la misma: una tarima para el altar mayor previa al actual y enterramientos humanos al interior, mientras que al exterior sólo se han podido documentar alteraciones recientes de los rellenos anteriores.

 

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