“….El Marqués se hizo un Palacio en El Viso, porque  pudo y porque quiso…” Es una frase socorrida y dicha a menudo por los habitantes del Viso del Marqués, ante el asombro que muestran los numerosos visitantes por la inesperada existencia del magnífico Palacio en esta población. Probablemente, una de las razones de mayor peso que justifican la construcción por el Marqués de este Palacio en plena Mancha es que se trataba de un punto estratégico entre los puertos en los que fondeaban sus galeras, el Puerto de Santa María (Cádiz), Cartagena y Lisboa.  Igualmente sorprendidos se muestran al conocer que en sus sótanos y habitaciones se encuentra una parte del Archivo de la Marina, ya que está integrado en la red de Museos Periféricos del Museo Naval de Madrid. Todo comenzó en 1949, los descencientes del marqués cedieron el Palacio a la Armada por 90 años a cambio de una peseta. Con ello la familia pretendía perpetuar y ensalzar la figura del invicto General que tantas glorias dio a España. La Armada se ha encargado desde entonces de su restauración y mantenimiento.

Queremos recomendaros la visita a este Palacio, situado en el Viso del Marqués (Ciudad Real).  Esperamos que esta visita,  por su inesperada belleza, os sorprenda tanto como a nosotros. Primero, así podreis llegar a él.

Don Álvaro de Bazán y Guzmán fue un gran marino como demuestra su biografía, repleta de campañas y triunfos en numerosas batallas. Su bautismo de fuego ocurrió en 1544. Francisco I de Francia y Solimán el Magnifico rompieron la tregua de diez años que habían firmado en 1538, atacando el litoral cantábrico y gallego, más desprotegido que el mediterráneo.  Carlos I formó una escuadra y otorgó el mando a su padre, Don Álvaro de Bazán el Viejo, derrotando a la armada francesa en la Batalla de la ría de Muros.

Desde entonces comenzó una fulgurante carrera militar plagada de éxitos. , de hecho, nunca fue derrotado. En 1554 derrotó a la armada francesa al romper Enrique II de Francia la Paz de Crespy. Este y otros hechos motivaron su nombramiento como Capitán General de ocho Galeras y una fragata que debían proteger la costa desde el Estrecho de Gibraltar hasta el cabo de San Vicente. En 1564 participó en la ocupación del fuerte del Peñón de La Gomera. En 1565 logró la victoria en la Batalla del río Tetuán y llevó a cabo el socorro de Malta.

Estas victorias y su buen hacer propiciaron subnombramiento como Capitán General de las Galeras de Nápoles,  consiguiendo limpiar de piratas y corsarios las costas mediterráneas y propiciando su nombramiento como Marqués de santa Cruz en 1569. Su mayor victoria ocurrió en la Batalla de Lepanto, en 1571, mandada por Don Juan de Austria. Don Álvaro de Bazán estuvo al mando de la Escuadra de Reserva, una de las responsables de la victoria, al socorrer en el momento justo, cada una de las escuadras que se veían en problemas. En 1573 tomó la ciudad de Túnez.

Gracias a estas y otras victorias fue nombrado en 1576, Capitán General de las Galeras de España, aunque el nombramiento fue efectivo en 1578, al volver de una campaña. En 1580 para mantener los derechos de Felipe II a la corona de Portugal, llevó a cavo la conquista de Portugal por mar, mientras que el Duque de Alba la hacía por tierra. La conquista terminó con la toma de Lisboa.

En 1582 derrotó a una armada francesa en la Islas Azores. Gracias a sus acciones en la conquista de Portugal, fue llamado a Madrid en 1582. Felipe II, agradecido por sus acciones le nombró  Grande de España y Capitán General de la Mar Océana.

Recibió, además, el encargo de organizar la Armada contra Inglaterra, pero una serie de intrigas palaciegas hicieron  creer a Felipe II que intentaba retrasar intencionadamente la partida de la Armada. Fue relevado por ello del mando, cayendo éste en manos del Duque de Medina Sidonia. Finalmente, enfermo de cuerpo y alma, murió en  Lisboa en febrero de 1588.

El Palacio del Marqués de Santa Cruz del Viso del marqués es un palacio señorial de gran belleza, mandado construir por Don Álvaro de Bazán, tomando como modelo los palacios genoveses del siglo XVI del Cinquecento italiano como el de Andrea Doria. De planta cuadrada, muestra al exterior una apariencia tosca y pesada, debido a las influencias de los Palacios-Fortaleza italianos, más que a que la obra quedase inacabada. De dos plantas de altura, destacarían las torres existentes en cada uno de los ángulos del palacio. Estas Torres figuraban en los planos del proyecto y probablemente resultaron dañadas en el terremoto de Lisboa de 1755, junto a la techumbre del salón principal, lo que hizo que fuesen demolidas posteriormente. Se conservan descripciones del siglo XIX (1838) en las que se habla de la existencia del “cuarto de la Torre” lo que probablemente indica que aún en estos momentos se conservaba alguna de las torres o parte de su estructura. La puerta principal presenta un arco de medio punto flanqueado por dos grandes columnas de orden dórico. Sobre la puerta existe un gran balcón con balaustrada, sobre el que aparece el escudo heráldico de los Bazán. En las esquinas se observan unos ventanales geminados que fueron diseñados para dar sensación de esbeltez, pero no se realizaron debido a su concepción como Palacio-fortaleza a la italiana, aunque probablemente también influyera la necesidad de reducir los vanos debido al frio del invierno en esta zona, existiendo tan solo uno de los vanos.

Una vez en el interior, descubrimos una de las mayores joyas del renacimiento español. Sus habitaciones, galerías y techos están decoradas por más de ocho mil metros cuadrados de pinturas al fresco, constituyendo el mejor conjunto pictórico español manierista del siglo XVI,  en el que destacan temas de la mitología clásica y alegorías, pasajes históricos o pinturas épicas que narran muchas de las batallas en las que participó el Marqués y vistas de ciudades, historias romanas, pasajes bíblicos, etc., junto a una gran gama de grutescos renacentistas con adornos florales, orlas y festones,  frutales, arquitecturas fingidas, estatuas, bustos, etc.

En las obras del Palacio (1564-1575 según las fuentes) intervinieron algunos de los mejores arquitectos renacentistas españoles como Enrique Egas “el Mozo” que inició el proyecto, junto a algunos artistas italianos como Giambattista Castello “Il Bergamasco”, continuador de las obras, Cesar Arbasia (Piamonte) quien sería el Pintor Mayor o Maestro Pintor del palacio, y finalmente, los Hermanos Peroli, (Lombardía) aunque principalmente Juan Bautista Peroli, que llegó a ser Maestro Pintor.

Una vez cruzada la puerta, encontramos es el vestíbulo de entrada, dando acceso al patio. Es una estancia de paso pero aún así la decoración es impresionante, avisando al visitante de lo que verá después. Sobre las puertas existentes se localizan cuatro bustos, hoy  decapitados, que probablemente representaban a cuatro emperadores romanos Trajano, Adriano, Marco Aurelio y Teodosio. La bóveda está decorada con un fresco que representa al Carro Triunfal de Neptuno, simbolizando la apoteosis de la figura de Don Álvaro de Bazán “El Viejo”, en una ambiente tormentoso en el que aparece una costa rocosa. Pueden observarse otras escenas de “Las Metamorfosis” de Ovidio como las de Anfítrite y Neptuno; Atenea y Poseidón luchando por el patronazgo de la Ática, o Pegaso y Crisaor.

Una vez atravesado el vestíbulo,  llegamos al patio del palacio. Las pinturas se disponen de forma simétrica en las distintas galerías de la planta baja y de la planta alta. Al fondo se localiza la escalera imperial que permite el acceso a la galería de la planta alta. En los laterales de la planta baja del palacio y en cada una de las crujías existen una serie de habitaciones destinadas a salones y estancias, aunque actualmente en la zona este están destinadas al archivo y no son visitables.

La planta baja presenta unas pilastras de orden dórico, mientras que en la planta alta, piano nobile, son de orden  jónico. Los espacios entre pilastras en las paredes laterales de ambas plantas recogen imágenes de las batallas navales más importantes para la familia, estando acompañadas de cartelas identificativas. Se trata de imágenes vinculadas a la exaltación del ideal heróico del Renamicimiento, donde fama y memoria lo eran todo. Aparecen igualmente 8 vistas de ciudades sobre los vanos de las puertas. Se trata de ocho topografías de ciudades con puerto que tenían gran importancia estratégica y política. Estas fueron realizadas por Arbasia, de quien se sabe fue un importante topógrafo. En la planta baja aparecen Argel, Bolonia, Nápoles y Génova; en la planta alta aparecen Messina, Milán, Roma y Venecia.

 

En las cúpulas de los ángulos de la galería baja aparecen alegorías de países. Se trata de las cuatro naciones que representan el nuevo orden político: España, El Vaticano, Francia y Turquía. Cada una de ellas aparece rodeada, en las pechinas, por alegorías que representan a cuatro ciudades de cada país. En España aparecen representadas Burgos, Sevilla, Toledo y Granada; en el Vaticano aparecen Roma, Venecia, Génova y Nápoles; en Francia París, Marsella, Lyon y Bolonia; y finalmente en Turquía aparecen Damasco, Constantinopla, El cairo y Argelia.  Aparecen además numerosos grutescos. Estas figuras retoman formas de la antigüedad clásica y son la mejor muestra del espíritu rompedor del Manierismo ya que simbolizan la imaginación. Con ello, se rompía la rigidez y contención del pleno renacimiento imperante hasta el momento.

En  la crujía situada al oeste del partio encontramos la Sala de Portugal, en cuya bóveda aparece pintada la Batalla naval de la Conquista de Portugal. y cruzando está, accedemos al jardín. Es un salón cuyas pinturas representan la exaltación absoluta del “Humanismo Militar”. Los frescos recrean los lugares y las victorias logradas durante la Contienda de Portugal. La sala se jalona de pilastras que soportan un entablamento sobre el que se disponen las distintas escenas. Aparecen igualmente los bustos de los cuatro emperadores hispanos, pintados, pero simulando esculturas, junto a otros personajes importantes vinculados con las batallas como el Duque de Alba, Pedro de Médici, o el Marqués de Santa Cruz. Desde este salón se accede al jardín del palacio, en el que se pueden encontrar las esculturas orantes funerarias del hermano del Marqués y de su Esposa, María de Figueroa, realizadas en el siglo XVII.

Al norte del patio se encuentra la escalera imperial que permite el acceso a la planta alta. En la parte final de los dos tramos finales aparecen sendas hornacinas en las que destacan dos esculturas: la del Dios Marte, que representaría a Don Álvaro de Bazán y Guzmán, y la de Neptuno, representando a su padre, Don Álvaro de Bazán “El Viejo”. Toda la caja de la escalera está decorada con numerosas alegorías como los Siete Pecados Capitales, los Trabajos de Hércules, Neptuno con ninfas y tritones, etc.

La planta alta es la mas noble y en la que viviría la familia. Las pilastras que jalonan las paredes laterales están rematadas por capitales jónicos, de mayor nobleza o rango que los dóricos de la planta baja, pero a su vez de menor importancia que los corintios de las habitaciones o dormitorios principales.  En las paredes laterales se observan una serie de frescos que representan jornadas bélicas en las que participó el marqués, aunque sobre los vanos de las puertas se observan una serie de fanales. El fanal era el gran farol que iba colocado en la popa de los buques y que servían como insignia de mando. Cuando un barco era apresado y rendido se tomaba el fanal como  premio y  prueba para el vencedor. Los fanales que aparecen en este palacio, son réplicas de los obtenidos por el Marqués de Santa Cruz a lo largo de sus numerosos combates. El fanal del Marqués está en manos de sus descendientes , ya que nunca perdió un combate naval.

En la crujía oriental se localizan los dormitorios principales del palacio. El primero de ello era el dormitorio principal y ocupa el extremo norte de la crujía oriental. En las paredes laterales se observan elementos de arquitecturas fingidas (columnas) que también aparecerán en el resto de habitaciones de esta planta alta y que soportan una bóveda en la que se observan una serie de personajes de la  familia del marqués, junto a sus respectivas esposas.

La segunda habitación, también dormitorio, es a la que primero se accede en la visita que realizamos. En su bóveda vuelven a aparecer una serie de personajes masculinos de la familia del marqués.

Al  sur de la anterior y ocupando el espacio central de la  crujía encontramos la “Sala de Linajes”, así llamada porque en su bóveda aparecen representados todos los antepasados del Marqués de Santa Cruz, promotor del Palacio. El linaje del marqués comenzó cuando uno de los Bazán liberó al rey de Navarra, prisionero de los franceses. Se observa una galería con balaustrada simulada donde los personajes se separan por pilastras dóricas y se cubren con una techumbre de casetones. Cada personaje aparece junto a sus esposas, aunque también aparece representado Hércules como alegoría de la fuerza y la heroicidad.

La siguiente, hacia el Sur, es la “Saleta del Olimpo”, en cuya bóveda se representa a los Dioses en el Monte Olimpo, junto  a numerosas escenas vinculadas a la historia de la ninfa Calixto y su hijo Arcas, convertidos por Zeus en la Osa Mayor y en la Osa Menor con el fin de que Hera, su esposa y quien deseaba matarlos, no supiera que Calixto había sido su amante y Arcas su hijo. De este modo los hizo irreconocibles y los protegió. Además aparecen diversos paisajes de la Arcadia donde vivirían Calixto y Arcas.

Al sur de la anterior, aparece la “Sala de las Cuatro Estaciones” en la que aparece representado el Rapto de Proserpina. Cuando Hades quiso raptarla para llevarla consigo al inframundo, Zeus le rogó que se la devolviera. Hades puso una condición: Ella podría salir del Infierno si no comía ni una sola semilla de una granada que Hades le  había dado. Ella no pudo resistir la tentación y comió seis por lo que el castigo fue el de pasar un mes en el infierno por cada semilla de granada que había comido. Con este mito se explican las Estaciones ya que se decía que mientras Proserpina estaba en el Olimpo la tierra era fértil y alegre (primavera y verano) mientras que cuando se encontraba en el infierno la tierra era esteril y muerta (otoño e invierno).

En la galería sur, sobre el zaguán de entrada y con sus mismas dimensiones, se encuentra el Salón de Honor del Palacio. Las paredes laterales aparecen decoradas con arquitecturas fingidas y con paisajes ideales (trampantojos), que crean sensación de continuidad, simulando que la estancia estuviera abierta hacia un jardín.  Cuenta con dos hornacinas en cada una de las paredes laterales en las que vuelven a aparecen cuatro emperadores o Césares.  Destacan las impresionantes chimeneas, rematadas por estatuas de Zeus y por el Escudo de la Casa de los Bazán. La techumbre del salón se derrumbó a raíz del Terremoto de Lisboa de 1755, al igual que las torres esquineras del palacio,
pero se supone que, al ser el salón principal del palacio, su bóveda representaría el hecho de armas más notable del Marqués, La Batalla de Lepanto de 1571.

En la galería occidental destacan otra serie de salas. La primera de ellas es la denominada “Sala de Argos”. Llamada así porque representa el momento en que Zeus convirtió a Io en vaca para evitar los celos de Hera. Ésta, sospechando que esa vaca era Io, encomendó a Argos (el de los cien ojos) que la vigilase. Zeus consiguió dormir a Argos y poseer a Io. Hera, ante la incompetencia de éste, lo convirtió en Pavo, apareciendo sus ojos en la cola. La segunda sala de esta galería es el Despacho o Saleta. En ella aparecen temas bíblicos como Moisés haciendo manar el agua, el sacrificio de Jacob, Judith y Holofermes, Moisés arrojado al agua, etc. La tercera sala es la Sala de David, donde aparecen representados David y Goliat junto a otros elementos como el Tiempo y las Parcas.

Sobre los muros laterales de la galería occidental aparecen varios grafitis curiosos, como alguno de un barco y otro que recoge el momento del terremoto de Lisboa.

En la crujía norte de esta planta alta y encajonada entre las dos rampas de la escalera destaca la Capilla u Oratorio del Palacio. Se trata de la sala más decorada del palacio, destacando las numerosas molduras de yes o estucos, en lugar de los frescos habituales en las otras estancias. Destacan numerosos ángeles e instrumentos de la Pasión. Contenía inicialmente lienzos sobre la Batalla de Lepanto, aunque fueron sustituidos por el de Santiago que vemos actualmente.

Para saber más

CAMPO MUÑOZ, Juan del (2000) Viso del Marqués (Apuntes para una Historia). Valdepeñas

BLAZQUEZ MATEOS, Eduardo (2003): El Edén Manchego. El Palacio de los Bazán como Templo de la Fama. Instituto de Estudios Manchegos. Ciudad Real.

 

 

 

 

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