En esta ocasión, queremos proponeros una ruta con un encanto especial. Es de sobra conocido el papel que la Orden de Calatrava tuvo en la reconquista cristiana desde su fundación a mediados del siglo XII. Sin embargo no es tan conocido que sus grandes centros de poder, las sedes desde las que gobernaban sus territorios jurisdiccionales, se localizaron en la provincia de Ciudad Real, desde la fundación de la Orden a mediados del siglo XII en Calatrava la Vieja (Carrión de Calatrava), su posterior traslado en el siglo XIII a Calatrava la Nueva (Aldea del Rey)  y finalmente en época moderna a Almagro.

El encanto, monumentalidad e importancia histórica de los lugares a visitar es impresionante. Cada uno puede visitarse de forma independiente y la visita merecerá sobradamente la pena, pero la gran cercanía que existe entre los distintos lugares, situados en un radio de 25 km con respecto a Almagro, hace posible la visita de estos tres importantes lugares en un mismo fin de semana, en el que podremos contemplar el devenir histórico de la Orden de Calatrava siguiendo un orden cronológico, desde el siglo VIII hasta la Edad Moderna.                                                                    Os proponemos, por tanto, una visita organizada en dos días: el sábado podemos iniciar el recorrido en Calatrava la Vieja, dedicando toda la mañana a conocer esta impresionante ciudad islámica abandonada en el siglo XIII. Por la tarde podemos trasladarnos a Calatrava la Nueva, situada apenas 50 km al sur, para conocer la inexpugnable fortaleza que fue considerada la mejor fortificación europea de toda la Edad Media. Almagro se encuentra a tan solo 25 km. Por la noche podremos cenar y dormir en cualquiera de los muchos y buenos restaurantes y alojamientos existentes en esta monumental ciudad. El domingo se puede dedicar íntegramente a conocer la hermosa ciudad de Almagro, recorriendo sus calles llenas de Palacios, Iglesias y Conventos, así como su monumental Plaza Mayor, en la que podreis visitar el Patio de Comedias.

Esperamos que esta ruta que os proponemos sea tan de vuestro agrado como lo es del nuestro.

SABADO POR LA MAÑANA: CALATRAVA LA VIEJA

El punto de partida de esta ruta lo constituye la ciudad islámica de Calatrava la Vieja (Qalat Rabah), localizada al norte del término municipal de Carrión de Calatrava. Fue una importante ciudad islámica fundada en época omeya, a mitad de camino entre Córdoba y Toledo, de gran importancia estratégica ya que permitía controlar el cruce de caminos entre el camino principal de Córdoba a Toledo, el que unía Mérida con Calatayud y una posible tercera vía que uniera el levante con el occidente peninsular.

Qalat Rabah atesora entre sus ruinas cinco siglos de historia. En ella pueden observarse los distintos elementos habituales de las ciudades islámicas, como los arrabales, el foso, la muralla, la Medina y el Alcázar.

La primera referencia escrita sobre esta ciudad está fechada a finales del siglo VIII, durante el emirato de Abd al Rahman I. En ella ocurrieron importantes acontecimientos históricos como las luchas civiles que enfrentaron a los muladíes de Toledo con el poder central cordobés, así como las diversas rebeliones bereberes, lo que provocó su destrucción a manos de los toledanos en el año 853. Al Hakam, hermano del emir Muhammad I la reconstruyó al año siguiente con gentes venidas de la decadente Oreto, la antigua capital visigoda de la región. La importancia de la ciudad fue en aumento, pasando a convertirse en el punto más importante de apoyo del poder central cordobés, llegando a tener gobernadores nombrados directamente desde Córdoba.

Aunque es posible una primera ocupación cristiana de la ciudad en 1085, tras la conquista de Toledo por Alfonso VI, de ser cierta, tuvo que ser muy breve  ya que los Almorávides se apoderaron de gran parte de esta región tras la Batalla de Zalaqa de 1086. En este momento Qalat Rabah se convirtió en el nucleo islámico más importante frente al Toledo cristiano. Sin embargo el poder almorávide decaerá rápidamente y en 1147 la ciudad fue reconquistada por Alfonso VII que la entregó a los Templarios. Sin embargo, la dificultad que supuso la defensa de una región tan amplia y el hecho de ser punta de lanza frente a Al Andalus, hizo que estos abandonaran la encomienda, lo que hizo que Sancho III entregase la ciudad a Raimundo de Fítero, abad de un monasterio perteneciente a la Orden del Cister en 1158, fundándose así la primera Orden Militar hispana, que adoptó el nombre de la ciudad: Calatrava.  Permaneció en manos cristianas hasta 1195, cuando una nueva incursión, en este caso almohade, hizo que pasase de nuevo a manos islámicas tras la Batalla de Alarcos. Finalmente, en 1212, unos días antes de la Batalla de las Navas de Tolosa, pasó definitivamente a manos cristianas.

El fracaso en la repoblación del cercano Alarcos, unido a la fundación de Villa Real (Ciudad Real) a mediados del siglo XIII por Alfonso X, hizo que la ciudad fuese decayendo y fuera paulatinamente abandonada hasta principios del siglo XVI en el que aparece descrita por algunos viajeros como una ciudad totalmente abandonada.

SABADO POR LA TARDE: CALATRAVA LA NUEVA Tras la Batalla de las Navas de Tolosa de 1212, la ciudad de Calatrava volvió a manos de la Orden, pero ya nunca volvió a recobrar su prosperidad. El avance de la Frontera hasta Sierra Morena hizo que quedase aislada en la retaguardia, razón por la cual en 1217 se trasladó la Orden a una nueva sede localizada 50 km más al sur, a la gran fortaleza de Calatrava la Nueva, construida sobre el emplazamiento que ocupaba el antiguo Castillo de Dueñas. La ubicación sobre un cerro elevado confirió a la fortaleza desde el principio un carácter prácticamente inexpugnable, con gran control estratégico sobre le Puerto de Calatrava y enfrente del Castillo de Salvatierra, lo que le permitía controlar la ruta que comunicaba la meseta con Andalucía, una vez trasladada la linea de frontera después de las Navas de Tolosa hasta Sierra Morena.

Las primeras referencias escritas datan de 1187, citando como este castillo era utilizado por Nuño de Lara para controlar la zona. En 1191 Rodrígo Gutierrez cedió la mitad del castillo a la Orden de Calatrava y la otra mitad a sus hijos, aunque acabaron vendiéndo su parte a la Orden en 1194. Tras la batalla de las Navas de Tolosa de 1212,  las obras en el castillo se intensificaron, utilizando mano de obra esclava obtenida en la batalla. En 1217, en procesión solemne con la Virgen de  los Mártires, los restos de los anteriores maestres y de los caballeros muertos en batalla, la Orden se traslada a Calatrava la Nueva. Las obras realizadas por la Orden de Calatrava tuvieron la finalidad de atender a las necesidades defensivas pero también la de crear una serie de espacios que la Orden del Cister consideraba necesarios para un monasterio como eran la iglesia, las dependencias conventuales, organizadas entorno a un claustro y entre las que destacan la Iglesia, de gran belleza artística, con elementos románicos y góticos, de planta basilical de tres naves en la que destaca un gran rosetón abierto en época de los Reyes Católicos, o la Sala Capitular,  así como una serie de dependencias artesanales.

Gracias a sus acciones militares, la Orden fue adquiriendo poder y recibiendo  favores y privilegios de los reyes de Castilla, de forma que fueron agrandando su patrimonio y adquiriendo privilegios, lo que les hizo constituirse en un poderoso señorío jurisdiccional durante todo el antiguo régimen, llegando a disponer de tierras y castillos en toda la frontera de Castilla y Aragón. Su activa participación en batallas por la zona sur de Sierra Morena hizo que a partir de 1228 obtuviese numerosas encomiendas en Andalucía donadas por Fernando III. En los siglos XIV y XV fueron extendiendo sus dominios creando numerosas encomiendas en Jaén, Córdoba y Sevilla. El alejamiento de la frontera hacia Andalucía y la pacificación de la submeseta sur, propiciaron que en el siglo XIV el Maestrazgo de la Orden se trasladara a la vecina localidad de Almagro. Se había constituido en un gran poder militar y económico, tanto  incluso que Pedro Girón, llegó a prometerse en 1466 con la princesa Isabel de Castilla, aunque murió antes de formalizar el compromiso. Sin embargo, esta gran acumulación de poder y riqueza, unida a la gran autonomía de la que disfrutaba, le originó numerosos problemas y conflictos con los reyes castellanos, quienes intentaron, en la segunda mitad del siglo XV, conseguir una mayor cuota de poder. Tras la muerte del Maestre García López de Padilla en 1489, los Reyes Católicos intentaron conseguir del papa Inocencio VIII su nombramiento como administradores de la Orden. Comenzó una etapa transitoria que pasó por varios momentos como el Capítulo General de la Orden celebrado en Guadalupe en 1516, que nombró Maestre de la Orden de Calatrava a Carlos I, quedando desde entonces los Reyes de España como Maestres y administradores perpetuos de la Orden. Finalmente en 1523, Carlos I se hizo de la gestión completa de la Orden de Calatrava, gracias a una bula papal firmada por Adriano VI en 1523, en la que además se concedía tan control a todos sus sucesores en la Corona de Castilla. A mediados del siglo XVIII el castillo sufrió numerosos daños debido al Terremoto de Lisboa, lo que endureció notablemente las condiciones de vida en el castillo. En 1798, cansados de las incomodidades los frailes solicitaron a Carlos IV el traslado de la Orden a Almagro, lo que fue autorizado en 1802, y realizado en 1804, residiendo desde entonces los monjes hasta el Convento de la Asunción de Calatrava.

DOMINGO POR LA MAÑANA: ALMAGRO

Aunque la rama religiosa de la Orden de Calatrava permaneció en el castillo hasta principios del siglo XIX, el Maestre y la rama administrativa se trasladaron a Almagro en el siglo XIV, una vez que la línea de frontera quedaba ya muy lejana. Almagro se convirtió en la cabeza del señorío de la Orden Militar y alguno de los Capitulos Generales de la Orden de Calatrava se celebraron en la capilla de San Benito de los Palacios Maestrales y en la Iglesia de Santa María de los Llanos. Durante el siglo XV, Los maestrazgos fueron anexionados a la Corona, lo que hizo que Almagro perdiese parte del explendor adquirido. Esta situación cambió durante el siglo XVI, cuando la ciudad experimentó un rápido crecimiento, ennobleciéndose con la llegada de numerosas riquezas y gentes. Cuando Carlos I es proclamado Maestre de la Orden de Calatrava, la ciudad experimentó un nuevo impulso, desbordando la antigua cerca medieval y creándose numerosas iglesias y conventos extramuros.  De 1525 a 1527, Carlos I, haciendo frente a los compromisos adquiridos con los Fugger, les concedió el arrendamiento de las rentas de los recién adquiridos maestrazgos. Gracias a la labor de mecenazgo que esta y otras familias desarrollaron, se construyeron numerosos palacios, iglesias, conventos, nacen y  crecen algunos arrabales como los de Santiago, San Pedro o San Juan, entre otros. Fernández de Córdoba, Clavero de la Orden, fundó el Convento y la Universidad Menor de Nuestra Señora del Rosario. El comendador Mayor, Gutierre de Padilla, funda el Hospital de la Misericordia y el Monasterio de la Encarnación. Banqueros flamencos como Los Fugger, prestamistas de Carlos I, y sus administradores como los Xedler o los Wessel, llegan a la ciudad al serles arrendados el maestrazgo de la Orden así como la explotación de las minas de mercurio de Almadén. Todos ellos construyen palacios y bajo su mecenazgo se construyen o arreglan iglesias como la del Salvador (San Blas).

La Plaza Mayor de Almagro, así como su Corral de Comedias (el único que se conserva en España) son el centro neurálgico de la ciudad, en cuyas cercanías siguen construyéndose numerosas iglesias y palacios durante todo el siglo XVII y XVIII, como son las iglesias de San Agustín, San Bartolomé, etc.

Durante el siglo XVIII Almagro volvió a tener un momento de auge gracias al apoyo prestado a Felipe V para su ascenso al trono. Además, el Conde de Valdeparaíso, ministro de Hacienda de Fernando VI intentó revitalizar la economía de la ciudad introduciendo algunas producciones textiles como las blondas y los encajes que tanto arraigo tendrán en la ciudad en los siglos posteriores.

BIBLIOGRAFIA

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